Vacunas

Sábado, 14 Junio 2014 21:18 Written by 
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LA VACUNACIÓN 
 
Uno de los aspectos más importantes en la salud de los perros es llevar acabo un correcto proceso de vacunación y desparasitación durante toda su vida. Es la mejor garantía de protección frente a multitud de enfermedades.
 
Con la vacuna producimos una respuesta inmunológica similar a la infección natural. Las vacunas tienen antígenos que provocan la producción de anticuerpos por parte del sistema inmunológico del perro.
 
La vacuna es preventiva, no tiene efecto curativo, estimula las defensas del cuerpo que son las que realmente combaten la enfermedad. Su uso en perros que se encuentran en periodo de incubación de la enfermedad es perjudicial.
 
 
 TIPOS 
 
 
Tenemos vacunas muertas o inactivadas y vacunas vivas atenuadas. La selección puede ser complicada.
 
- Vacuna inactivada. Lleva microorganismos inactivados que mantienen sus propiedades antigénicas.
 
Sus ventajas son la seguridad de su uso y la conservación más fácil del producto.
 
- Vacuna atenuada. Lleva microorganismos vivos que pueden replicarse en el animal y producir respuesta inmune sin producir la enfermedad, pues su virulencia está atenuada para que no pueda producir lesiones.
 
En su transporte y conservación hay que tener mucho cuidado en mantener la cadena de frío para que el microorganismo no se muera.
 
Teóricamente las vacunas vivas modificadas podrían llegar a producir la enfermedad en animales debilitados.
 
Una de las razones para que no se use el virus atenuado de la Rabia es la capacidad del virus de revertir, de que un virus atenuado pueda volver a su estado anterior y esa posible mutación pueda producir una fatalidad.
 
 
 
EDAD
 
 
La edad de vacunación del cachorro la decidimos teniendo en cuenta diversos factores. El cachorro tiene defensas desde su nacimiento gracias a su madre. El 10% de los anticuerpos maternales pasan por vía transplacentaria durante la gestación. Después del parto el 90% de los anticuerpos maternales los adquiere el cachorro por el calostro en las primeras 72 horas.
 
La hembra gestante no se debe vacunar (si fuera imprescindible se debería usar un virus inactivado) . Lo ideal es que la madre estuviera vacunada hace menos de un año y por lo menos 15 días antes de la monta. Dentro de la misma camada hay variaciones en la cantidad de anticuerpos que tiene cada cachorro. Los cachorros de camadas más numerosas tienen menor título de anticuerpos. Los anticuerpos maternales son eficaces sobre todo los dos primeros meses de vida y van desapareciendo.
 
Cuanto más joven es el cachorro su sistema inmunológico está menos desarrollado y la capacidad que tiene para producir defensas es menor. La misma vacuna inoculada en diferentes edades produce diferente respuesta, menor cantidad de defensas cuanto más joven.
 
Hay un periodo crítico en el que los anticuerpos maternales van disminuyendo y la vacuna no es totalmente eficaz porque el sistema inmunológico del cachorro no está totalmente desarrollado.
 
Si aplicamos la primera vacuna demasiado pronto genera un riesgo más que una protección. La edad mínima para la primera vacuna es de 6 semanas. Cuando nos dan un cachorro con la primera vacuna puesta ( algo que nos parece una ventaja) puede ser un perjuicio según la edad con la que se la han puesto.
 
No todos los veterinarios practicamos las mismas pautas de vacunación ni usamos los mismos tipos de vacunas.
 
El número de vacunas a aplicar al cachorro depende de la edad en la primera vacunación. Suelen ser 2 ó 3 vacunas separadas cada 3 ó 4 semanas entre sí. Si empezamos a vacunar con 6 semanas serán 3 dosis. Si vacunamos a partir de las 8 semanas de edad podrán ser dos dosis. Si el cachorro tiene 16 semanas o más es suficiente una única dosis.
 
Tras administrar la vacuna el cuerpo del animal reacciona como si se tratara de una infección real y en un plazo aproximado  de dos semanas desarrolla la inmunidad frente a la enfermedad de la que se le vacunó. Un cachorro está realmente protegido a las dos semanas de la segunda vacunación.
 
La primera vacuna debería ser viva modificada para poder superar la barrera de los anticuerpos maternales ( las vacunas inactivadas son más susceptibles a ellos), pero son vacunas que no se pueden administrar a animales enfermos o debilitados. Por eso es siempre necesaria una exploración general y la confirmación de una desparasitación interna completa antes de administrar la vacuna.
 
Las dosis de recuerdo durante toda la vida del perro son fundamentales para mantener la protección frente a las enfermedades infecciosas.
 
 
 
FALLO VACUNAL
 
 
Un cachorro teóricamente bien vacunado puede no quedar bien protegido y enfermar. Esto sería un fallo vacunal. Hay varios factores que pueden influir en la respuesta a la vacuna y disminuir su efecto.
 
Posibles causas:
 
-Bloqueo por la presencia de anticuerpos maternales.
 
-Incapacidad de respuesta a la vacuna por hipotermia, fiebre o inmunosupresión.
 
- Animales debilitados con otras enfermedades, tienen las defensas bajas y no se inmunizan adecuadamente.
 
- El cachorro estaba incubando la enfermedad contra la que le vacunamos.
 
-La presencia de parásitos puede reducir la respuesta a la vacuna. Es fundamental desparasitar previamente.
 
- Manejo incorrecto del producto o administración inadecuada. Hay que mantener las vacunas protegidas de la luz y entre 2 y 8ºC. Evitar la congelación. La jeringuilla debe ser estéril.
 
 
 
 
 
ENFERMEDADES
 
Enfermedades más habituales frente a las que vacunamos:
 
Moquillo
 
Hepatitis
 
Leptospirosis
 
Parvovirosis
 
Bronquitis infecciosa (Tos de las perreras)
 
Rabia
 
 
 
EFECTOS SECUNDARIOS
 
Las vacunas en algún caso (poco frecuente) pueden producir reacciones anafilácticas. El perro puede presentar inflamación de la cara y las orejas, llegando a cerrarse completamente los ojos por el edema palpebral y con dificultad respiratoria si se inflama también la garganta. Hay que volver rápidamente al veterinario pues necesita tratamiento.
 
Alguna vacuna puede producir inflamación local en el punto de inyección. Si se forma un nódulo no es doloroso y desaparecerá en pocas semanas.
 
Normalmente el perro vacunado no presenta ningún síntoma. Puede pasar un día con menor actividad, algo más triste, pero no es lo más común.
 
El beneficio de proteger a los perros con las vacunas es mayor que el riesgo de efectos secundarios que ésta les pueda ocasionar.
 
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